20.6.20

[43] La Biblioteca de... Carlos Mínguez Carrasco



Durante esta sesión, tuvimos el placer de recibir en la Biblioteca Francisco Ayala del Instituto Cervantes de Estocolmo a Carlos Mínguez Carrasco, arquitecto y curador de arquitectura; actualmente, Senior Curator del Museo Nacional de Arquitectura y Diseño de Suecia (ArkDes).

A lo largo de esta conversación, no solo se habló  de bibliotecas, libros imprescindibles y nuevos fundamentales sino, sobre todo, de una ruta de lectura que terminaba por conectar ciudades de residencia con géneros literarios.

Se mencionaron autores como J.D. Salinger y Federico García Lorca, pero también contemporáneos como Fernando Aramburu, Manuel Vilas, Joan Margarit, Michel Houellebecq, Agota Kristof o Marta Rogals.

Fue especialmente interesante la anécdota relacionada con la obra Torero d´hivern de Miquel Adam,  así como los comentarios sobre obras como Doble exposición de Beatriz Colomina. Los ojos de Rembrandt, de Simon Schama. Francis Bacon: The logic of sensation de Gilles Deleuze o Teoría general de la basura de Agustín Fernández Mallo. 

Carlos Mínguez Carrasco tuvo, además, la amabilidad de compartir con nosotros algunos de los ejemplares más singulares de su colección de catálogos de exposiciones, adelantando a su vez información sobre uno de sus últimos proyectos: Kiruna forever. Un trabajo curatorial que aborda en complejidad la reubicación de Kiruna (una ciudad al norte de Suecia) y que puede visitarse en Estocolmo, en el Museo de Arquitectura y Diseño de Suecia hasta el 7 de Febrero de 2021.




8.2.20

[41] La Biblioteca de... Hugo Gutiérrez de Terán

Con esta sesión inauguramos la nueva edición de este ciclo sobre bibliotecas personales, lecturas y autores predilectos que se celebra mensualmente en el Instituto Cervantes de Estocolmo.

En esta ocasión, estuvimos conversando con Hugo Gutiérrez de Terán, profesor e investigador de la Universidad de Uppsala (Suecia), miembro del Departamento de Biología celular y molecular, Biología computacional y Bioinformática.

Hugo Gutiérrez de Terán es también miembro fundador de la Asociación de Científicos Españoles en Suecia y Secretario General Adjunto de la Red de Asociaciones de Científicos Españoles en el Extranjero. 

Con él hablamos de autores como John le Carré, Camilo José Cela, Antonio Muñoz Molina, Selma Lagerlöf, Jan Gillou y Gary Shteincart, autor de Supersad true love story.

Una de las aportaciones más interesantes ocurrió a propósito de la literatura de divulgación científica, comentando la obra de autores como Eduardo Punset, Oliver Sacks y Carlos López-Otín.

Algunas obras de reciente lectura fueron Patria de Fernando Aramburu, Formas de estar lejos de Edurne Portela y Pabellón Español de 1937. Catálogo de la exposición de 1986 en el Museo Reina Sofía.

Mi aportación a estos comentarios tuvo que ver con la obra de tres autores próximos al perfil profesional del invitado: Óscar Gual, con la obra Cut & Roll, Javier Moreno, con las obras Click, Alma, Atractores extraños, Acontecimiento y Un paseo por la desgracia ajena. Y, por último, el autor Germán Sierra, profesor de Bioquímica y Biología molecular en la Universidad de Santiago de Compostela. Las obras mencionadas de este autor fueron Standards, Intente usar otras palabras, Alto voltaje y Efectos secundarios.





25.11.19

[40] La Biblioteca de... Gudrun Graf



La última sesión de este ciclo (periodo 2019) tuvo como invitada especial a la diplomática austriaca Gudrun Graf, Embajadora de Austria en Suecia. 
Con ella hablamos del valor simbólico de dos bibliotecas: su biblioteca personal, de la que destacó y comentó obras como I want to die with a flag: Ethiopia: My delusions and disillusionment de Vartkes Nalbandian; Geliebteste Tochter. Marie Louise von Habsburg - Tochter Kaiser Franz I. - Gattin Napoleons - Regentin von Parma und Piacenza de Alfredo Bauer; Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, La llamada de la tribu de Mario Vargas Llosa o A world gone mad: The diaries of Astrid Lindgren.

La otra biblioteca destacada por la Embajadora fue la Biblioteca de política exterior de la Cancillería de Viena, de la que fue responsable durante su último turno en la capital de Austria. En este caso hablamos de las distintas iniciativas que se llevaron a cabo para dinamizar la actividad y el uso de ese espacio, escasamente frecuentado hasta ese momento.

También se mencionó la concesión del Premio Nobel de Literatura a Peter Handke, a propósito del cual discutimos sobre la relación entre literatura y política de una forma interesante y muy próxima a la actualidad.

27.10.19

[39] La Biblioteca de... Carlos Decker-Molina



La segunda sesión de este ciclo de entrevistas vino protagonizada por el periodista y escritor boliviano Carlos Decker-Molina. Junto a él, estuvimos conversando sobre el valor de las bibliotecas como bastiones de la memoria y, al mismo tiempo, como agentes generadores de identidad y sentido.

Hablamos de exilios, de quema de bibliotecas, de bibliotecas recuperadas, de falsos retornos y, sobre todo, de muchos libros y autores queridos. 

Todo un lujo.

Carlos Decker-Molina fue, además, jefe de redacción de Radio Sueca Internacional, y conductor de un programa en onda corta, Panorama (1980-2005), dirigido a la comunidad hispanohablante residente en Suecia que, por aquel entonces, tuvo una acogida insólita. 

Se mantuvo en antena hasta que la tensión migratoria fue cambiando de perfil. Esto es parte fundamental de su legado.





3.10.19

[38] La biblioteca de... Karina Barquet

Para el Instituto Cervantes de Estocolmo, he puesto en marcha un ciclo de entrevistas bajo el título La Biblioteca de... En esta primera sesión, estuvimos en conversación con Karina Barquet (México), investigadora del Instituto de Medioambiente de Estocolmo [SEI]

Karina Barquet es experta en gobernanza de aguas, seguridad ambiental y cooperación transfronteriza.
Su visión y entendimiento cultural de país de origen, México, cobró una nueva dimensión y profundidad a partir de las obras de autores como Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes u Octavio Paz, cuya relectura, ya como expatriada, le ayudó a reflexionar sobre su propia identidad y su consecuente genealogía cultural.

Entre sus últimas lecturas destaca La sombra del ángel de Kathryn S. Blair, que presenta la figura de Antonieta Rivas Mercado, una heroína feminista mexicana, que como tal supone un contrapunto singular y necesario a la extendida y tradicional representación de las mujeres en algunos textos literarios clásicos, ya sea como personajes secundarios, carentes de complejidad, o como víctimas de diferentes tipos de violencia, cuando no como catalizadores de lo negativo.

Su biblioteca describe, asimismo, un recorrido interesante por la historia de América Latina, la noción de identidad y la cuestión de género. Tres factores o valores muy presentes también en su investigación, que toma este legado como fuente de inspiración y materia de reflexión.

En esta sesión, que versó principalmente sobre cuestiones asociadas a la identidad, se abordaron aspectos relacionados con el patriarcado, los conflictos sociales en Centroamérica y el sincretismo cultural que, en el caso de México, resulta parte fundamental de su idiosincrasia en términos estructurales, sociales y económicos. 



[37] Dosier. Las superficies mutantes

En Caracteres, una de las mejores revistas de investigación en el campo de las Humanidades Digitales, publicamos, el pasado mes de mayo, nuestro dosier sobre interfaces y escritura literaria.


Con Álvaro Llosa Sanz de la Universidad de Oslo.
Todo el número, incluido el dosier, puede consultarse a través de este enlace.
Mi contribución, aquí.

Escritura de imágenes en lista, aplicaciones como canales de difusión y nuevas formas de jerarquía. La descarga estética de la interfaz en tres proyectos literarios contemporáneos: Crónica de viaje de Jorge Carrión, El hacedor (de Borges), Remake de Agustín Fernández Mallo y Donde la ebriedad de David Refoyo.

Resumen:

El objetivo de este artículo es presentar tres soluciones creativas, en el territorio de la escritura literaria, caracterizadas por haber asumido la influencia de la tecnología y los dispositivos digitales como espacio de subjetivación e identidad y, por tanto, por haber asumido su lógica como estrategia de pensamiento. Destaca en estos casos una escritura textovisual que enfrenta a los lectores con experiencias poliestéticas de recepción. 

26.2.18

[36] Ensayo, pornografía, sexo y poder

Acaba de publicarse, en Revista Pasavento, mi artículo La pornografía y el dominio de lo pornográfico en el ensayo español [o qué sucede con la tensión entre las nociones de sexo y poder]
Este texto se incluye dentro del monográfico dedicado al discurso pornográfico en las narrativas españolas del siglo XXI, coordinado por Amélie Florenchie y Marta Álvarez. 
Destaco la siguiente información de la introducción al mismo: 
"Abre el dossier el artículo de Jara Calles, quien se interroga sobre la evolución actual del ensayo como género discursivo y sobre la pornografía como objeto de pensamiento. Tras un repaso por los escasos ensayos sobre pornografía que se han escrito desde finales del siglo xx ‒entre los cuales no podía faltar el ya comentado de Román Gubern‒ propone interesarse en ensayos muy recientes que no solo renuevan la escritura del género ensayístico sino también la reflexión sobre la pornografía, proponiendo aproximaciones de tipo filosófico y político muy originales, influenciadas por el feminismo, los estudios de género y queer, especialmente el trabajo de Paul B. Preciado, Gabriela Wiener o Eloy Fernández Porta, así como las tomas de posición de cineastas o actrices del porno español".
Y el abstract:
El objetivo de este estudio es plantear un estado de la cuestión sobre el tratamiento que recibe un tema como el de la pornografía en el ensayo español contemporáneo, teniendo en cuenta que se trata de un tipo de discurso que cada vez tiene más que ver con las relaciones de poder que con el sexo (Braidotti). La pornificación gradual y ascendente de la sociedad, los nuevos formatos y las nuevas voces (en concreto, las femeninas) que han ido interviniendo en la configuración de una visión diferente, normalizada y más compleja de la pornografía, se acogen aquí como elementos de un interesante debate sobre las relaciones entre pornografía, sexualidad, identidad, género y poder. 

Aquí pueden consultarse tanto el artículo como el número completo.




9.11.17

[35] Nuestra Nevera, Petros Stefaneas





Como parte de mi actividad investigadora en torno a las relaciones entre cultura popular y poesía, técnicas y formas literarias, he traducido el libro Το ψυγείο μας (To Rodakio, 2012) del autor griego Petros Stefaneas. 

El resultado fue esta bonita edición bilingüe publicada por Sloper en 2015.


ΣΤΟ ΙΔΙΟ ΣΗΜΕΙΟ

Περαστικοὶ κοίταζαν τὴ διαφήμιση στὴν κολόνα 
Ἡ φωτογραφία ἀσπρόμαυρη

Ἴδιο φαγητό, ἴδιο σημεῖο

Στεκόμουν ἐκεῖ μὲ τ’ ἀκουστικά μου
Ἔτσι ξεγελάω τὶς ἀντιφάσεις μου
Καὶ τὶς ἐμμονές μου νὰ γίνω συγγραφέας


Οἱ φύλακες τῶν δημητριακῶν
Ἐπικοινωνοῦμε μὲ σύστημα ἐνδοσυνεννόησης 

Ἔχουμε ἄγχος γιὰ τὴν ποιότητα τοῦ σπόρου
Καὶ ἀπόψεις γιὰ τὸ δροσερὸ μοντέλο στὴ διαφήμιση


Μὲ δεδομένη τὴν καθημερινή μου ἀνάγκη γιὰ τροφὴ 
Ταυτίζομαι κι ἐγὼ μ’ αὐτὸ τὸ σημεῖο

Ζῶ ἐδῶ τὴν ἐπιστροφὴ τῆς φωνῆς μου 
Παρὰ τὴν ἐμμονή της νὰ μὲ ἐκτοπίζει 



EN EL MISMO SITIO

Los transeúntes se quedaban mirando el anuncio en la columna 
La fotografía en blanco y negro

La misma comida, el mismo sitio

Yo estaba allí de pie con mis auriculares 
Porque así engaño a mis contradicciones
Y a mis obsesiones por convertirme en escritor


Los guardianes de los cereales
Nos contactamos a través de un sistema de intercomunicación 

Nos preocupamos por la calidad de la semilla
Y opinamos sobre el modelo fresco del anuncio


Teniendo en cuenta mi necesidad diaria de alimento 
Me identifico yo también con este sitio

Vivo en él el regreso de mi voz
A pesar de su obsesión por desplazarme 




ΤΟ ΨΥΓΕΙΟ ΜΑΣ

Τὸ ψυγεῖο μας ἀγοράστηκε πρὶν ἀπὸ πέντε χρόνια 
Διαθέτει εἰδικὴ θέση γιὰ νερὸ καὶ καταψύκτη
Τὰ αὐγὰ καθαρὰ
εἰδικὸ πλύσιμο ὀρνιθοτροφείου
Τὸ χνούδι πάνω στὰ βερίκοκα ἀνάστατο
, ἄτακτο
Δύο ὧρες στὸ κάτω δεξὶ ράφι εἶναι ὑπεραρκετὲς
Γιὰ τὴν τροποποίηση τῆς ἐσωτερικῆς τους θερμοκρασίας 

Τὰ βερίκοκα διατηροῦνται σαὐτὲς τὶς συνθῆκες γιὰ μέρες

Συνήθως ὑπάρχουν τυριὰ καὶ μαῦρα σοκολατάκια
Τὰ αὐγὰ δὲν χρειάζονται πάντα τὴν ψύξη
Τὶς κενὲς θέσεις ποὺ διαθέτει τὸ ψυγεῖο μας τὶς ζηλεύω 

Θὰ ἤθελα νὰ βάλω κάτι πιὸ δικό μου ἐκεῖ
Νὰ συντηρηθεῖ 




NUESTRA NEVERA

Nuestra nevera fue comprada hace cinco años
Dispone de un lugar especial para el agua y el congelador
Los huevos limpios -lavado especial de la granja avícola
La pelusa sobre los albaricoques, dispersa, desordenada
Dos horas en el cajón bajo derecho son más que suficientes 

Para la modificación de su temperatura interna
Los albaricoques se mantienen en estas condiciones durante días


A menudo hay quesos y bombones de chocolate negro 
Los huevos no necesitan siempre refrigeración
Envidio los lugares vacíos de que dispone nuestra nevera 

Quisiera poner algo más mío ahí
Para que se mantuviera 





http://www.editorialsloper.es/Nuestra-nevera/


9.6.15

[34] Hangout sobre Autoedición y encuentros de edición independiente. MUSAC.


Sesión OIL 1. 

Con motivo del proyecto comisariado por Ginés Martínez, Fuera de cobertura: una panorámica de la edición independiente en la península ibérica, tuve el placer de moderar una mesa redonda que fue emitida en directo desde el MUSAC y en la que participaron tres de los modelos más interesantes de estos momentos en cuanto a la gestión de festivales y encuentros de edición independiente.

Estos eran Tenderete, Feira Morta y Ladyfest. Tres ejemplos de gestión cultural ligada a la edición independiente, la autoedición y las prácticas do it yourself (DIY), con los que se pergeñó una visión o panorámica más amplia de un fenómeno en pleno apogeo en la actualidad.

Estos fueron algunos de los temas que se trataron: 

-¿Surgen o no estos proyectos como un lugar de resistencia?

-¿Ha podido detectarse, en los últimos años, una pérdida de estatuto en este tipo de prácticas, como subterfugio de creación o reducto punk? ¿Cuáles son, por ejemplo, los límites de un género como el fanzine en estos momentos, su utilidad y uso?

-¿Es, quizá, el ejercicio de estilo una práctica ahora generalizada en estos contextos?

-¿Cuáles son las coordenadas que articulan la celebración de cada uno de estos encuentros? ¿Qué valores son los que subyacen a cada nueva edición? 

-En un contexto de crisis como el actual, ¿es viable apostar por eventos de este tipo o, por el contrario, ha podido notarse algún incremento en la participación de autores, editores y público? 

-¿Puede ser el carácter singular, independiente e interesante (entendiendo aquí lo interesante como aquello que mueve a la reflexión y al cuestionamiento de ciertos límites en el arte) una forma distinta de calidad en las obras que se muestran en vuestros eventos? 

-Algunos autores y editores apuestan por una experiencia más orgánica de la creación. ¿Es así también en el contexto de estos festivales? ¿Es ése un aspecto que interviene en el carácter de vuestros festivales, la selección de materiales o de los artistas invitados? 

-Desde la experiencia y perspectiva de cada propuesta ¿sería ahora viable apostar por la autoedición y la creación independiente, además, sin mecenazgos o ayudas a la financiación de estos proyectos? ¿Qué soluciones se han barajado en los distintos momentos de vuestras respectivas trayectorias? 

-¿Cuál es el papel que tienen ciertos avances en tecnología o el uso de las redes sociales en la gestión de vuestros proyectos de edición independiente?

-Uno de los rasgos de la edición independiente, y de muchos proyectos autogestionados, es la falta de continuidad, aunque también se trate a veces de iniciativas que funcionan como antesala de proyectos más consolidados. ¿Cuál es vuestra experiencia en cuanto al tiempo de las publicaciones, los sellos de edición, etc., que pasan por vuestros respectivos encuentros?

-Quizá sea momento de ir desterrando ciertos tópicos, como los que ligan este fenómeno a un criterio juvenil y amateur, poco o nada profesionalizado. ¿Se ha producido un cambio de recepción para estas prácticas? ¿Y de su producción? ¿No resultan cada vez más profesionalizadas? 

-En los últimos años ha podido observarse una migración de ciertos aspectos ligados al contexto de la autoedición y la edición independiente a contextos por lo general ajenos a ello. ¿Es esto algo que anima a seguir adelante o, por el contrario, que puede ser visto como un signo de “fagocitación” o “intrusismo laboral”?

-Por último, ¿hay espacio aún para la contracultura? 


Estas fueron las cuestiones sobre las que se fue resolviendo, en forma de conversación, una imagen más definida y concreta de lo que son estos festivales y encuentros de edición independiente. Tres modelos cuya ética y estética dan lugar a una concepción más flexible, singular y compleja del legado cultural, que es la que define, además, el carácter de su propia forma de gestión.

Un carácter festivo, como lugar de encuentro y socialización, que no compite en ningún momento con la seriedad y profesionalidad con la que asumen sus respectivos contextos de (auto)gestión cultural. Seguramente, porque el éxito de sus propuestas radica esencialmente en el equilibrio entre estos dos aspectos, más un interés a menudo compartido: el de dar cabida a una forma diferente de entender la creación y, sobre todo, los procesos de acceso a los objetos de cultura. Y esto, hasta el punto de que sea, en muchos casos, a partir de estos modelos como pueden repensarse hoy en día posibles formas de regeneración para un modelo de mercado puesto entre las cuerdas.

No obstante, son estos aspectos los que parecen explicar la coordinación que puede darse en ocasiones entre algunos de estos festivales, como parte o nodo de esa red o estructura peninsular de festivales, ferias y encuentros de edición independiente, de la que estos tres proyectos serían solamente un ejemplo. Es cierto, también, que cada vez son más las iniciativas que intentan sumarse a este circuito, incluso cuando se trata de instituciones que por lo general no se habían preocupado por este otro tipo de discurso artístico y cultural, que era generalmente asociado a sus márgenes y, por tanto, definido como tal.

En relación con esto, otro aspecto a tener en cuenta tendría que ver con el valor que cobran estos festivales y encuentros de edición independiente, al haber sido allí donde se ha ido generando un lugar más adecuado de recepción para una serie de prácticas cuya independencia y singularidad estética complicaba no poco su tratamiento y clasificación. Pero esto, no porque se estuviera ante una serie de nuevos procedimientos, sino porque lo que entonces era visto como una forma de contestación o de contracultura estaba pasando a recibirse como una circunstancia natural de creación.

Eso explicaría la proliferación de este tipo de eventos, así como el auge de una serie de prácticas con las que también se habría empezado a cuestionar esa visión estandarizada de la cultura; además en un momento sociocultural claramente abierto y receptivo a ello.

Al fin y al cabo, no se trata sino de una alternativa o, en esencia, una elección, que no ocurre sólo por necesidad, como normalmente se ha repetido. Tanto la escritura de fanzines como la autoedición o la edición independiente siguen siendo un medio idóneo para la expresión de una forma diferente de entender la creación, por mucho que hoy hayan cambiado tanto las formas como las estrategias de gestión.

Lo importante, en definitiva, es discriminar lo que esto tiene de tendencia y de fenómeno sociológico. Pues lo que importa ahora no es la legitimación de estas prácticas, sino el grado de credibilidad de las mismas.


Web del proyecto: http://fueradecobertura.net




14.5.15

[33] Letras y Bytes. Escritura y nuevas tecnologías

Acaba de aparecer publicada la obra Letras y Bytes. Escritura y nuevas tecnologías en Edition Reichenberger dentro de la colección Problemata Literaria (77).

Editan Francisca Noguerol, María Ángeles Pérez López y Vega Sánchez Aparicio.

Un lujo estar aquí.

ÍNDICE

Letras y bytes: escrituras y nuevas tecnologías aboga, desde su título, por establecer puentes entre las reflexiones que abordan el apasionante mundo de la literatura en su relación con las nuevas tecnologías, tan mal entendido como, en bastantes ocasiones, pobremente considerado. Se pretende contribuir a paliar este desconocimiento a partir de catorce ensayos que, desde las más diversas perspectivas epistemológicas –filosofía de la ciencia, sociocrítica, estética de la recepción, teoría de los géneros, crítica literaria y artística– entran en diálogo para transitar territorios tan actuales como ricos en sugerencias. Ahondamos, así, en los enfoques que mejor explican las narrativas de nuestro tiempo en su relación con el mundo digital, y que aúnan desde producciones en papel –deudoras de la tecnoestética– a textualidades electrónicas –blogonovela, tuiteratura– o nuevos objetos artísticos derivados de la videoescritura –es el caso de la jam literaria, el spoken word o el book tráiler, para los que ni siquiera contamos con términos definitorios en español. Se asume, por ello, el hiperónimo de “escrituras” para todas estas producciones en las que confluyen letras y bytes, y que, como se comprobará a lo largo de estas páginas, han recalado en el mundo hispánico con enorme fuerza.




SUMARIO

Francisca Noguerol: Prólogo — Vega Sánchez Aparicio: Ilustración con nube conceptual

1. Conceptos
Fernando Broncano: El tiempo perdido de/en los archivos — Vicente Luis Mora: El arte conceptual en la narrativa española contemporánea


2. Ágora 2.0
María José Bruña Bragado: Hacia otros modos de circulación de la cultura: Blogosfera, modernidad tardía, hispanismo y fenómeno transatlántico — Jara Calles: Literatura y nuevas tecnologías. Blogs, redes sociales y cultura de nuestro tiempo — Carmen Rodríguez Martín: Sujetos y objetos de una nueva estética de la creación (verbal): el blog en el campo cultural contemporáneo. El caso boomeran(g) — Gabriela Valenzuela Navarrete: ¿La novela ha muerto? ¿Viva el blog?

3. Subjetividades
Daniel Escandell Montiel: Alteridad y avatar: la red de egos telemáticos en la autoría digital — Jesús Montoya Juárez: Subjetividades posthumanas y arqueologías del presente en la última narrativa en español — Manuel Guedán Vidal: Las nuevas tecnologías en la literatura latinoamericana actual: orden, registro y temporalidad del espacio íntimo

4. Textualidades electrónicas
Paulo Antonio Gatica Cote: Cuando Twitter encontró el aforismo: nuevas inquisiciones en el debate de los géneros literarios — Vega Sánchez Aparicio: Narrativas en cristal líquido: cinco apuntes de la videoescritura

5. Obras
Ángel Esteban y Yannelys Aparicio: Pretecnología en tiempos tecnológicos: Rumba Palace de Miguel Mejides — Mª Ángeles Pérez López: Literatura en la edad tecnológica: Belén Gache y la ‘utopografía digital’ — Luisa Miñana: Proyecto Pop-pins, povera Network artefacto



29.4.15

[32] Todo está ardiendo, y encima el calor es colega

En El Cuaderno 66, sobre Arde el sol sin tiempo de Manuel Vilas, en edición crítica de Cristina Gutiérrez Valencia.


[...] una cartografía cronológica y emocional cuyo principal acierto radica en haber sabido mostrar (y esto, a pesar de la complejidad de una tarea de tal envergadura) los diferentes estadios de escritura, intereses y maduración de una instancia literaria que ha terminado por convertirse en una de las voces más solventes y singulares del panorama literario nacional. Tanto es así, que en el prólogo a la obra, Cristina Gutiérrez habla de  un “descubrimiento” en relación al proceso de liberación mediante el cual Manuel Vilas habría ido tomando conciencia de su propia voz y de cómo ese aspecto estaba convirtiéndose en uno de los signos de identidad de su escritura. Una génesis posible que el autor, en el epílogo a la obra, sitúa en torno al año 2000. El momento en que él mismo asegura haberse adentrado en una ceremonia literaria que dura hasta estos días, donde además de su propia identidad y existencia, se exalta la vida literaria de sus alter ego: todos los pliegues de una personalidad poliédrica y emancipada, que Cristina Gutiérrez presenta como una “autoficción multiplicada”.

“También pensé que probablemente ya yo no voy a ser un hombre demasiado libre. Entonces me dije: que sea libre tu novela y tú dentro de ella. Yo creo que esa es la razón de que en mi novela salga con mucha frecuencia un tipo que se llama Manuel Vilas. Me hubiera gustado ser tanta gente. Me hubiera gustado ser el Presidente de los Estados Unidos, me hubiera gustado ser el Che Guevara, me hubiera gustado ser Greta Garbo. Me duele ser sólo uno” (pág. 133).


Para más escritura en armas contra el aburrimiento, Visualmaniac y EdUVa, Ediciones Universidad de Valladolid.


6.3.14

[31] Presentación de "amor.txt" de David Refoyo


Conocimos todos los conectores y clavijas del
     mercado:
televisores, ordenadores y cámaras de vídeo
donde rodábamos un making of permanente 
y casual.

No supimos leer entre líneas,
pero sí cómo conectar el cable amarillo
para formar parte del plasma y sentirnos dentro
//in.

[...]

Un mundo sin imágenes no nos corresponde,
obviamos la Biblia y los negocios familiares,
la Palabra y las drogas de diseño,
las bibliotecas y las cabinas telefónicas.

Cargamos con la noche y cruzamos los valles.

                                                    David Refoyo, 2014

31.1.14

[30] Nueva narrativa española


Acaba de aparecer este volumen dedicado a la narrativa española contemporánea. Un trabajo a cargo de Marco Kunz y Sonia Gómez (eds.).

Participo con un artículo sobre uno de los aspectos que más me ha interesado en los últimos años, el de listado.
Las obras en las que me detengo en este caso son Carne de Píxel de Agustín Fernández Mallo, Todo lleva carne de Peio H. Riaño y Alma de Javier Moreno.

Bajo la firma de otros colaboradores se encuentran textos dedicados a la obra de Vicente Luis Mora, Manuel Vilas, Jorge Carrión, Agustín Fernández mallo, Javier Moreno, Robert Juan-Cantavella, Juan Goytisolo e Isaac Rosa.

Está bien que de vez en cuando aparezcan libros así.


Más info. aquí:
http://linkgua-digital.com/libros/contemporaneos/nueva-narrativa-espanola/


17.9.13

[29] Autoedición, ese otro modelo de mercado

 
De un tiempo a esta parte, la autoedición se ha ido confirmando como un movimiento editorial (y una elección) capaz de reordenar los presupuestos tradicionales sobre creación, edición, distribución y venta de las obras, por lo menos, según el modelo principal de negocio hasta ahora. En este sentido, con la autoedición estaría pasando lo mismo que en otros espacios de creación contemporánea, donde lo que un día comenzó revisándose como una pose, un divertimento juvenil o un gesto alternativo, hoy estaría cobrando valor en sí mismo, quizá por formar parte de un fenómeno sociológico que ya no tiene tanto de tendencia. Me refiero a la cultura del uso, basada en unas nociones modernizadas de autogestión y artesanía, donde la recuperación de los modelos tradicionales permite a su vez recuperar lo literario a través de su propio tiempo. Es decir, sin competir con los avances de la tecnología, que suman y se complementan a favor. 
Es posible, por tanto, que en la base de todo ello esté la necesidad de generar un espacio de visibilidad y discusión para un modo diferente de entender la creación y el proceso de acceso a la propia obra. Porque lo interesante ahora no es tanto que exista esta posibilidad (en esencia, una alternativa; siempre ha habido y habrá autoedición), sino el hecho de que se vuelva más visible y pueda llevarse a cabo en mejores condiciones. Y esto, hasta el punto de que es a través de sus distintas soluciones, las propias prácticas, como se pueden pensar hoy las posibles formas de regeneración de un modelo de mercado, ahora mismo entre las cuerdas. 
No parece, entonces, que sea un mal momento para la autoedición, aunque aún convenga superar ciertos clichés, que por repetición han limitado la adquisición de un criterio transversal y poliédrico de  este fenómeno. Me refiero al vanity publishing, pero también a la idea de la autoedición como la última opción a la hora de darle salida a una obra, porque habría otras versiones, más interesantes, como son las de los autores (consagrados y no) que optan por esta fórmula conscientemente, también atraídos por su descarga estética. En estos casos, lejos de ser un lastre para las prácticas, la autoedición se convierte en valor en alza, en un aspecto que puede dotar de coherencia a las prácticas, al tiempo que permite un desarrollo de las mismas al margen de las expectativas de mercado. Dicho de otra forma, la autoedición se traduce en independencia y libertad creativa y, por tanto, en sello de identidad: esa singularidad que en ocasiones logra hacer de lo interesante otra forma de calidad. 
Ahora bien, por sí misma la autoedición no parece ofrecer más garantías (tampoco menos) que un sello editorial al uso, pero sí permite, en cambio, una experiencia más orgánica de la escritura (especialmente, en papel y derivados), que aporta así a los textos no sólo textualidad, sino textura. Quizá por eso resulta complicado delimitar la naturaleza de estas prácticas (¿cuáles son ahora los límites de un género como el fanzine?), del mismo modo que ocurre con su utilidad y uso. ¿Es la autoedición un reducto punk, un subterfugio de creación? Sí y no, porque propuestas hay para todo. Pero lo que sí es cierto, y esto es quizá una novedad, es que en su mayoría son prácticas a menudo ligadas a un sentimiento de nostalgia que, curiosamente, es el que determina el ámbito de credibilidad de estas propuestas, crucial en esta época.
Así lo ha explicado Eloy Fernández Porta, quien apunta un viraje en las formas actuales de creación contemporánea, donde “el estilo es un código sentimental […] una posición ética y estética que se integra en la reevaluación del low tech como estilo de la Verdad” (Fernández Porta). El modo, en definitiva, en que la autoedición le gana hoy el pulso a su propia época.  
 
______________________
1. Fernández Porta, Eloy (2012), Emociónese así. Anagrama, Barcelona.

 

14.11.12

[28] Apuntes para el fin del mundo #fanzine

El Colectivo interdisciplinar Mujeres con Pajarita acaba de editar este fanzine.
El número 2 de su proyecto zine, bajo el título "Apuntes para el fin del mundo".

Colaboramos

Cristina Daura, Azucena, Jara, (Susana), Zoe, Elisa MaCausland, Mireia Pérez, Jara Calles, Ge Austenette y La Austenette, Marisol Salanova, Joni Marriot, Elena Duque, Misspaq, Blanca Galindo, Gemma Quevedo, Cendrine, Luna MiguelLaura San Román,  Belleza Colon, Leland Palmer, Lola Lasurt,  Andrea Galaxina (Bombas para desayunar), Leire López (Kafe eta galletak), Silvia NanclaresMaría Castelló

 

El fanzine tiene, además, una lista de reproducción con LAS CANCIONES para el fin del mundo. 

 

Lo presentan el sábado 17 de Noviembre en Madrid, en Tupperware

 

12.10.12

[27] Espacio (y tiempos) de escritura

También en Siglo XXI, Tiempo de Vicente Luis Mora

4/ Transitar y leer los espacios

Teniendo en cuenta la trayectoria creativa de Vicente Luis Mora (Córdoba, 1970), podría decirse que uno de los rasgos más apreciables de su escritura consiste en haber adoptado como auto-exigencia la misma singularidad y compromiso estético que habría demandado en otros autores, ya fuera en calidad de lector, teórico o crítico literario. A este respecto, en su obra destaca un claro interés por pergeñar nuevos espacios constructivos, pero esto sin perder el contacto con la tradición, atisbando formas renovadas de escritura mediante la reflexión en torno a formatos, géneros y estructuras ya existentes. Quizá por ello, en sus obras conviven elementos adscritos a lo que puede entenderse como una genealogía cultural singular y propia, situada entre la tradición y distintas formas de vanguardia, que en su conjunción supone un paso inevitable a la hora de investigar, mediante la creación, las condiciones actuales de escritura. 

Un claro ejemplo de esto mismo podría encontrarse en Tiempo, cuya localización temática descansa sobre la insostenible oposición de dos categorías como las de “espacio” y “tiempo”, en relación a su tratamiento y asimilación en el territorio de la escritura literaria. Como enclave epistemológico de herencia reciente, esta tesitura habría propiciado no pocos cambios estéticos y perceptivos, puesto que su injerencia también situaría a los autores en una posición distinta respecto al acto mismo de creación. Sin embargo, en estos momentos también interesaría considerar la complejidad que soportan ambas categorías, dados los cambios ocurridos en una época como ésta, así como su influencia en la consideración de un espacio y otro (ya sea por el desarrollo de la tecnología, la mutación sociocultural o la consiguiente emergencia de experiencias diferentes de temporalidad y espacialidad unidas a ello). Como apunta el propio Vicente Luis Mora en un ensayo reciente, lo relevante ante estas cuestiones es el matiz que incorpora una coyuntura social de este tipo, puesto que las circunstancias sociológicas que rodean a los autores contemporáneos no tendrían ya que ver con las que protagonizaron épocas anteriores, por mucho que la preocupación por este tipo de cuestiones haya sido constante a lo largo de la tradición literaria y artística. 

En este sentido, han cambiado las circunstancias históricas, pero también los contextos culturales y sociales, lo cual supone un giro perceptivo difícil de eludir, al menos en términos creativos. Así podría contemplarse en esta obra, donde puede percibirse un claro interés por la forma en que dichas categorías pueden incorporarse a la experiencia de escritura, en este caso poética, explorando las nociones de espacialidad y duración, en tanto valor semántico y dimensión discursiva susceptible de revisión y reconstrucción. 

De este modo, aunque en Tiempo puede intuirse una posible reafirmación de aquella vieja dicotomía, dado el título de la obra, en realidad sucedería todo lo contrario, si se piensa que el discurso se despeja en todo momento como el resultado de una reflexión sobre el espacio, pero mediante una interrogación al tiempo. Es así como parecen unificarse los criterios de percepción que operan en esta obra, cuyo discurso puede resultar muy próximo al que ya mostraron dos obras claves en la trayectoria poética del autor, aunque por diferentes motivos. Éstas serían la obra Construcción (Pre-Textos, 2005), del mismo Vicente Luis Mora, más Un Coup de Dés (1897) de Stéphane Mallarmé, como textos en los que pueden encontrarse direcciones comunes de interés y que, por lo mismo, plantean la posibilidad de apreciar Tiempo como un correlato de aquellos dos textos, a pesar del claro contrapunto que establece respecto a ellos. 

Como cabe suponer, a esta conclusión se accede mediante el seguimiento estructural de la obra, puesto que los presupuestos de construcción resultarían similares desde un punto de vista formal, pese a no ser los mismos. Mientras en Construcción se llevaba a cabo una mostración espacial del texto, por la conjunción de distintos fragmentos textuales, en Tiempo se desarrolla una poética del espacio, como reflexión espacial acometida desde la categoría que da nombre a la obra, y que lleva a considerar y gestionar el espacio según su significación; esto es, asumiéndolo como intersticio poético y lugar de tránsito necesario para la lectura. Así, aunque la idea aparece abordara en ambos textos, sería en Tiempo donde parece resolverse de forma más concreta y explícita, al explorar en sentido estricto la equivalencia entre los espacios en blanco y la palabra. Dicho de otra forma, si Construcción planteaba la escritura como un “arte de dejar espacios” (Mora, 2005: 55), en Tiempo, según el planteamiento estructural del discurso, ya no se operaría a partir de fragmentos textuales, sino a partir de la gestión intersticial de los espacios en blanco. 

La clave de esta diferencia, que resulta sustancial en cuanto al contrapunto que establece entre un modelo y otro de creación, descansa en el carácter de los espacios en blanco; no por el intervalo que suponen, sino por la significación de los mismos, esto es, por la necesidad que se prevé en el texto de transitar y leer esos espacios del mismo modo que se transitan y se leen las palabras escritas. Lo que se plantea, entonces, es el acceso a una sensación de vivacidad en la escritura, que podría visualizarse a través del símil de la imagen de un vacío, como una grieta, en estado de apertura. Por lo mismo, en esta obra se aprecia un ejercicio de recuperación del espacio hecho página, pero también una recuperación de la página en tanto espacio. En este sentido, no parece que importen tanto las divisiones poéticas como la sucesión textual entre unos espacios y otros, aquellos en blanco, en los que además se encuentra instalado buena parte del ritmo de la obra (que es tiempo y espacio), visible formalmente en el texto como pauta de escritura. 

Por otro lado, y como ya se ha dicho, este aspecto llevaría a vincular este discurso con la línea ya iniciada y propuesta por Mallarmé en Un Coup de Dés, si bien en este caso ampliando el horizonte de intensión textual, justamente a través de la superación de la idea de fragmento. De este modo, cuando a partir de Mallarmé se volvía factible un primer giro hacia lo visual en relación a la textualidad de la página (lo que en la actualidad se ha revisado en términos de diseño y configuración textual), Vicente Luis Mora habría elegido alcanzar un nivel diferente respecto a la proyección de esa tendencia, presentando un  tratamiento de las páginas que haría de las mismas un espacio no sólo para ser leído, sino también para ser visto y recorrido como unidad.

Tanto sería así, que Tiempo funciona como la presentación de una entidad espaciotemporal, como duración y espacialidad discursiva, que tiene lugar al asumir el discurso como un ciclo de expresión que se abre, se cierra y se pliega sobre sí mismo.

En tu mano izquierda,
lector,
un tomo cada vez más grueso
de páginas:
es el tiempo (Mora, 76).


Es así como se procede al cierre de un espacio concreto de tiempo, pero también (por el paso de las hojas) del espacio físico del libro, que a su vez supone el cierre de un proceso de lectura. Se trata, por tanto, de una imagen o trayecto cíclico que le sirve al autor para ilustrar el paso de lo conceptual a lo fisiológico a través del texto, superando de este modo el arquetipo mallarmiano a partir de una experiencia de lectura y de escritura basada en formas distintas de duración, convertida de este modo en acto concreto. Es ahí donde puede atisbarse el tributo que Tiempo rinde a la valiosa herencia de Mallarmé, aunque en realidad se esté mostrando un tipo de textualidad visual que ya no funciona como complemento del discurso, sino como materia estructural del mismo.

Así lo confirman los insertos de imágenes que se encuentran en la obra, y que aparecen igualados a la palabra, como ya se dijo que ocurría con los espacios en blanco, explorados en calidad de constructo y medio poético. Lo que se percibe, entonces, es una visión distinta de la idea de negación (vacío / desierto / hoja en blanco), ahora entendida como espacio pleno.

Esta sería la metáfora vital que se explora en el discurso, sobre todo cuando asume la vida como unidad aún por realizar (aquello que resta todavía) y, por tanto, como posibilidad y punto del que partir. Que en esta obra se igualen espacios como los de “libro”, “desierto” y “vida” se debe principalmente a que todos ellos son percibidos como entidades construidas a partir de intersticios y espacios de apertura, pero sobre todo como proyectos vitales puestos entre paréntesis.

Por esa imbricación total de espacio y tiempo cobra especial relevancia el sentido de contingencia que se adquiere ante la contemplación del desierto (White Sands, en este caso), que es prueba de lo inhóspito natural, sobre todo por la muestra de fungibilidad vital y deterioro, que lleva a contemplar la propia finitud. Como cabe suponer, es ahí donde surge la emoción que se desprende (articulada) de estas páginas, si se considera que la vinculación entre vida y desierto permite, aunque sea bajo fórmula literaria, poner la vida entre las cuerdas y, con ello, desarrollar el relato de una experiencia vital traducida mediante el proceso de escritura (y lectura) de la obra, también como acto en sí mismo tempo-espacial.

Por todo ello, Tiempo puede apreciarse como un ejercicio de excoriación, que pasa asimismo por la revisión y la reactivación del espacio (y los tiempos) de escritura. Pues serían los dos pasos inevitables para salvar el éxito insólito que se intuye al cierre de la obra, como es salir ileso de la contemplación de eso inhóspito natural, también vital, obteniendo de ello una experiencia de plenitud.

Se llama desierto.
Me saca el resto
al exterior
y quedo hueco,
feliz  (Mora, 25).



[26] Una óptica diferente, movible

Parte de mi colaboración, junto a Javier García Rodríguez, para la Revista Siglo XXI de Literatura y Cultura Españolas

Entre la postmodernidad y la postpoesía: 9 libros del 2009
Reproducto el apartado 3/ El año que vivimos postpoéticamente

Como se sabe, pese a lo que parecen indicar las cifras de venta editorial, la actividad filosófica en el ámbito nacional resulta una práctica minoritaria, aunque creciente, tal y como habría quedado reflejado en los últimos años a partir de las publicaciones de autores como Vicente Luis Mora, Eloy Fernández Porta, Jorge Carrión, Agustín Fernández Mallo o Jorge Fernández Gonzalo. Una serie de autores cuyas propuestas habrían dado lugar a un espacio renovado de discusión pero, sobre todo, cobertura a una amplia variedad de temas, materias, sujetos y objetos de cultura, que por lo general habían sido situados más allá de lo institucionalmente aceptado.

Sin embargo, esto respondería a un síntoma inaugurado con el cambio de siglo, que habría constatado la dificultad de operar bajo una sola idea de cultura y que, por lo mismo, haría necesario considerar cualquier aspecto del presente, asumiendo para ello la complejidad que conlleva un intervalo histórico como este. Sobre todo porque habría dejado de tener sentido (si lo tuvo en algún momento) emplazarse en disquisiciones teóricas o filosóficas generadas al margen de circunstancias como el estatuto de lo pop y la contracultura, de prácticas como la apropiación, el sampler o el uso de la red, los efectos sociales que ello conlleva, más todos los fenómenos derivados de lo que en la actualidad puede entenderse como tal. Formas que, hasta cierto punto, aportan garantías a la hora de aprehender con interés integrador y flexible las cualidades de una determinada sociedad en un momento concreto de la misma.

De este modo, también los límites de un género como el ensayo, menos abierto a la experimentación formal y discursiva, se habrían visto desplazados e intervenidos en términos creativos (aunque en mayor o menor grado según los autores), como parte de un proyecto de innovación que resulta de afrontar la investigación desde su dimensión creativa. El ensayo se presenta en este punto como un lugar de intervención estética, filosófica y creativa, pero sobre todo como un registro discursivo abierto a la renovación de su arquetipo tradicional. Esto es, un cambio en la escritura de ensayo que ya se habría anticipado años antes, pero que acabaría por instaurarse como línea solvente de producción de pensamiento hacia la segunda mitad de la primera década de este siglo. Puede pensarse, por ejemplo, en la aparición de un texto como Homo sampler (2008) de Eloy Fernández Porta, pero también en una obra como Postpoesía (2009) de Agustín Fernández Mallo, en tanto paradigmas de un cambio cualitativo a estos efectos, que aún se mantiene vigente.

Por otro lado, la recepción de estos textos no suele resultar sencilla, pero no por la dificultad o la complejidad de los mismos, sino en concreto por el salto cualitativo que ponen de manifiesto, que representa las circunstancias de un viraje estético amplio y significativo, por estructural. Un buen ejemplo de esta situación podría encontrarse en Postpoesía, si se piensa que su propia naturaleza fue lo que condicionó la recepción del discurso, aunque la polémica suscitada en torno a esa obra se debiera principalmente al carácter de algunos de los contenidos, que cuestionaban planteamientos y direcciones de interés asociados a la institución teórica y crítica española en relación a la escritura contemporánea nacional. No obstante, puede decirse que la mayoría de estas reacciones se debió a un error de apreciación en la lectura de la obra, que fue asumida como un ensayo en sentido estricto y no como un discurso también abierto a la escritura creativa. El problema, por tanto, radica en el interés, como vicio contemporáneo, por establecer etiquetas, estilos y categorías de pensamiento estancos en torno a obras que parecen situarse en los límites de esos mismos términos, aunque puedan ser tratadas como tal.

De hecho, y quizá para salvar este tipo de lecturas, en la obra se incluyen avisos y aclaraciones en esta dirección, dados los desplazamientos formales y estilísticos que se habrían incorporado al texto. Así lo indica el autor al comienzo de Postpoesía, cuando presenta su discurso como un texto alejado de la idea tradicional de ensayo, propia del viejo estilo, en tanto ejercicio que también puede ser creativo y frente al que resulta necesario adoptar otro tipo de postura. No obstante, este aspecto era habitual en otras obras del autor, donde además había resultado menos problemático, quizá por tratarse de contextos en los que la mixtura de discursos se recibe como algo dado por supuesto. Por eso es llamativo que estas reacciones tuvieran lugar en relación a Postpoesía y no cuando el autor operaba en otro tipo de contextos, por ejemplo, introduciendo teoría en la narración, o en distintas publicaciones de su blog; siendo quizá por una cuestión de predominancia. Hay que pensar, por otro lado, que buena parte de los contenidos de esta obra habían sido ya publicados en artíhambres, notas y apéndice de reediciones, por lo que no era algo relativo al contenido (o no únicamente), sino dirigido hacia el formato en el que se encontraba resuelto.

En este sentido, Postpoesía no es solamente un ensayo, pero tampoco una poética en el sentido estricto del término, sino la mostración de una particular actitud hacia el acto de creación y, cabe pensar, el diagnóstico de un cambio de sensibilidad estética, que no es exclusivo del autor, aunque aparezca muy ligado a algunas de sus publicaciones. De este modo, lo que se propone en Postpoesía es el regreso de la escritura a la actualidad, lo que puede parecer una boutade, pero no lo es, más la constatación de la pérdida de exclusividad de la palabra en el territorio de la creación literaria, y esto como consecuencia de lo anterior. Así lo pondrían de manifiesto las referencias incorporadas a la obra, que remiten a la ciencia y la tecnología (susceptibles de ser revisadas en términos poéticos), al cine, la arquitectura y el arte contemporáneo, o a partir de los distintos objetos de consumo que se contemplan, ahora como espacios a través de los cuales se podría llegar a resolver la tesitura translingüística (Bajtín) de la naturaleza poética.

Como sustrato discursivo, pero también teórico, Agustín Fernández Mallo alude a autores como Borges, Wittgenstein o Richard Rorty, de quienes habría asumido el “imperativo” pragmático como elemento y sustrato teórico en la escritura y, por tanto, también en Postpoesía. Según esto, todo sería susceptible de ser considerado objeto estético, material utilizable y poético en el territorio de la creación literaria; por lo que el autor estaría recuperando, a través de su discurso, la noción de una cultura del uso, asimilada como forma de artesanía (pero artesanía actualizada), así como la posibilidad de reactivar un concepto como el de “residuo” en relación a todo aquello que pasa a poder traducirse y reciclarse en otra cosa. Bajo estas consideraciones emergen ideas como las del DIY, la apropiación de formas o la reactivación de objetos obsolescentes, la sinergia de materiales, lenguajes y formatos de distinta naturaleza, así como la exploración de todo aquello que ya existe, pero desde una óptica diferente, movible. 
 
La poesía postpoética se presenta como un «método sin método», no como una doctrina. Más que de una nueva forma de escribir, se trata de poner en diálogo todos los elementos en juego, no sólo de la tradición poética sino de todo aquello a lo que alcanzan las sociedades desarrolladas […] En la poesía postpoética el creador es un artesano y al mismo tiempo un crítico (Fernández Mallo, Postpoesía 37).

Estas serían algunas de las coordenadas creativas que permiten apreciar la actitud de Agustín Fernández Mallo como creador, pero sobre todo el tipo de relación que establece con su entorno y los objetos próximos a él, incluyendo en este punto las distintas herencias y tradiciones culturales, respecto a las que se sitúa con neutralidad y asepsia (esto en la medida de lo posible), teniendo en cuenta la total disponibilidad de las mismas. Cabe pensar, por tanto, que de estos aspectos deriva la sinergia argumentativa y constructiva que opera en esta obra, del mismo modo que ocurre en el resto de sus publicaciones, a propósito de los distintos materiales que suele incorporar en ellas, pero no como anécdota, cruce de referencias o apósito explicativo, sino en calidad de textualidad igualmente legible. No obstante, esto es algo que guarda estrecha relación con su propia genealogía estética, intervenida por la herencia icónica del cine y los relatos audiovisuales, la publicidad o el diseño, así como por la propia incidencia de los recursos tecno-científicos y los efectos sociales que estarían ocasionando, como factores que condicionarían sus circunstancias de escritura.

Dicho con otras palabras, sería de este modo como el autor soluciona la tensión habitual entre forma y contenido en la escritura literaria, ahora como resultado de la mutación de los espacios de subjetivación estética y, por lo mismo, como consecuencia de un sentimiento de época y un entorno social que quedarían definidos bajo estas coordenadas (aunque no solamente). Por todo ello, un término importante a este respecto sería el de “indeterminación”, que aparece revisado en Postpoesía bajo la noción de “extrarradio”, clave a su vez para entender la naturaleza del texto, pero también la dirección discursiva del mismo.

Si hay algo que comparten las disciplinas que realmente pueden denominarse contemporáneas, es la indefinición a la hora de identificarlas, nombrarlas, estructurarlas y catalogarlas. Esas zonas indefinidas es lo que comúnmente llamamos extrarradios. Un concepto fundamental y progenitor en la evolución de las artes (Fernández Mallo, Postpoesía 93).

Como puede verse, a través de esta noción se llegaría a una redefinición de ciertos términos relacionados con la escritura literaria, al tratarse de un proceso de interrogación e investigación estética dirigido hacia nociones como la idea de objeto o emoción poética, así como en relación a términos como novela y poesía, en cuanto arquetipos literarios ya establecidos y definidos bajo unas coordenadas muy concretas. Se trata, por tanto, de proponer (y a su vez constatar) un cambio o actualización estética similar al que habría tenido lugar en otras disciplinas, no necesariamente artísticas, a partir de la performatividad de sus distintos presupuestos.
Como ejemplo, el autor menciona casos como los de Duchamp en relación al objeto artístico, Tony Smith o Richard Long en cuanto al land art, así como el de la artista Ester Partegàs por su particular reactivación del concepto de “basura-urbana”, que también sería visible en algunos momentos en la obra del autor. A este respecto, si se tiene en cuenta el tratamiento que reciben estas cuestiones en la obra, parece que es así como puede identificarse la idea de “extrarradio”, que sería entendido en estas páginas como un lugar de indeterminación e intervención artística o, si se prefiere, como frontera estética destinada a la reflexión, la modulación y la actuación creativa.

Sin embargo, si se acepta este discurso en cuanto tal, sería pertinente considerar la distancia que media entre el momento en que el autor comenzó a desarrollar esta idea (porque supondría la constatación de una visión concreta de extrarradio) y el momento en el que se publicó Postpoesía, dado que dichos criterios habrían sido definidos y explorados en relación a otro tipo de coordenadas socioculturales y estéticas. Si esto es relevante, es porque buena parte de la producción última del autor permitiría establecer un claro contrapunto en relación a este discurso, aunque no como negación del mismo, si no por el hecho de responder e inscribirse en una circunstancia diferente de escritura. Dicho de otra forma, mediante la comparación entre la teoría y las prácticas más recientes podría atisbarse un cambio de apreciación en relación a la idea de extrarradio, puesto que lo que aquí se establece como tal se habría desplazado, en los últimos años, hacia espacios de normalidad o centralidad perceptiva, esto es, creativa y estética.

Hay que pensar que este texto apareció publicado por Anagrama, y que las últimas publicaciones del autor formaban ya parte del catálogo de Alfaguara. Un aspecto, que lejos de significar algún tipo de regresión estética, supone un indicio claro del cambio de percepción en relación a estas cuestiones, ya absorbidas por el mainstream editorial. En este sentido, en Postpoesía se habla de indeterminación estética, manufactura y procesos DIY, pragmatismo o cuestiones relacionadas con el canon y la legitimidad de estos procesos, pero en un año como 2009 (y dado el background que aportaban los años previos), estos factores habrían cambiado su estatuto, pasando a formar parte incluso de lo normativo, convirtiéndose en modelo de creación. Dicho de otra forma, habrían pasado a convertirse no sólo en procedimientos legítimos y legitimados socialmente, sino en estrategia de pensamiento y mecanismo habitual de creación, a pesar de las reticencias y suspicacias respecto a ello. Se trataba, por tanto, de otro lugar de consideración que, por lo mismo, variaba el carácter de este tipo de juicios, pero sobre todo, el carácter de ese objeto de reflexión.
Puede decirse, entonces, que con esta obra se constataba la solvencia de un tipo concreto de escritura, basado en la construcción de genealogías estéticas singulares como resultado de una condición estética inédita, definida justamente por ser esos procedimientos, y no por el uso o la recurrencia textual de los mismos. Así, si se subraya la relevancia de una obra como ésta se debe a que su discurso habría dado cobertura y solución teórica a aspectos rara vez abordados por la academia y la crítica literaria; pero sobre todo por haber abordado esa tesitura en términos de normalidad y no bajo el parámetro de la novedad o la posibilidad (futura) de constituir una línea creativa.

Antes al contrario, Postpoesía realiza una tarea doblemente compleja, como es la de presentar y explorar una noción como la de extrarradio, y a su vez colocarla entre paréntesis mediante la confrontación de ese discurso con la experiencia de cotidianidad que resulta de todo ello. En otras palabras, Agustín Fernández Mallo ha elaborado en esta obra una elipsis conceptual que no se reduce a los detalles textuales o los ejemplos, sino a la formulación en clave postpoética que emerge de esa sinergia. Es decir, la confirmación de esta escritura como mecanismo de creación de actualidad y medio para una literatura siglo21.